Lo que sabemos es una gota; lo que ignoramos un océano
Lo que sabemos es una gota; lo que ignoramos un océano

Los siete tipos de energía para el equilibrio del alma

Primer Simposio Internacional de
BIOENERGÉTICA Y TERAPIAS VIBRACIONALES
Barcelona, 25 de mayo 2003
Ponencia a cargo de María José Mas

Voy a tratar someramente algunos aspectos de la teoría de los Siete Rayos para intentar ver de qué forma podemos trabajar ese casi utópico equilibrio que tanto necesitamos.
La Sabiduría antigua afirma que existen Siete Grandes Rayos en el Cosmos; que esos Siete Rayos son las fuerzas creadoras del Universo, las cualidades características de Dios.
Alice Bailey nos dice que son los Siete alientos de la Vida Una y las Siete energías básicas que han emanado. Cada una de estas Siete corrientes o emanaciones de energía fue coloreada por una cualidad divina, un aspecto de amor y todas son
necesarias.

El Rayo Cósmico del cual proceden los Siete Rayos es el Segundo: de Amor
Sabiduría. Esto ya nos indica la cualidad básica de nuestro sistema solar al que podemos llamar El Sistema del Amor, o El Universo del Amor.

Según la sabiduría hinduista, el ser humano tiene que pasar por tres grandes etapas:
La primera etapa se denomina Sat, que es el mundo de la existencia y está constituido por:
Materia (tamas) Energía (rajas) Ley (sattwa)

La segunda etapa se denomina Chit, que es la conciencia y puede manifestarse como voluntad, sabiduría y pensamiento.
Y, finalmente, la tercera etapa es Ánanda, la unidad con el Ser Supremo.
 

El Ser Divino, para nuestro Sistema Planetario, es el  Logos  Solar  y,  por  definición, es  el  “Ser existente en sí mismo”; es Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente porque es la totalidad de la conciencia de nuestro Sistema Solar.
El hombre es parte de esa conciencia y tiene las tres cualidades: potencia, presencia y ciencia, pero le falta “omni”.
El hombre se encuentra en Chit y en este estado de conciencia debe pasar por los siete principios: Libertad, Unión, Comprensión, Armonía, Verdad, Bondad y Belleza, que son los principios de los Siete Rayos.

Los  Rayos  se dividen en Mayores  y Menores,  Rayos de  Aspecto  y  Rayos  de Atributo. Los Mayores son los tres primeros y los cuatro Menores, secundarios o de Atributo  se  desprenden  del  tercero.  A  manera  de  analogía  cabe decir  que  el espectro visible (me estoy refiriendo al arco iris) consta de siete colores diferentes; tres son primarios y pueden mezclarse para producir los otros cuatro colores que son los secundarios.
 

En el hombre, la influencia de los rayos es múltiple. Cada una de sus envolturas (su cuerpo físico, emocional y mental) pertenecen a un rayo. Cuando el hombre va coordinando o alineando sus vehículos se convierte en una personalidad integrada. Hablar de los Siete Rayos es descubrir cómo nuestro desarrollo evolutivo, en todos los campos de la manifestación, está en constante movimiento y con una sincronización perfecta.


Cada uno de estos Rayos tiene un color que es una actividad de Dios y se personifica en un Director o Chohan, un Elohim y un Arcángel.
 

Los Rayos de Aspecto son: El Primero, el Segundo y el Tercero. Representan las tres formas básicas de manifestación de Dios, lo que en lenguaje cristiano llamamos la Santísima Trinidad: Dios-Padre, Dios-Hijo y Dios-Espíritu Santo. Pero ellos no son la Trinidad en sí aunque constituyen la primera manifestación de la Trinidad.

En lenguaje esotérico se les llama: Vida-Cualidad-Apariencia.
Pueden considerarse como la personificación de la voluntad y el propósito del Logos encarnado. Simbólicamente hablando son la expresión del aspecto egoico del Logos Solar, lo que equivale en el hombre al alma o Cristo Interno.

En el principio de los tiempos, cuando la Vida Una trató de expandirse, surgieron siete emanaciones del vértice central.
La primera fue la Voluntad de crear, el Primer Rayo, el Padre, el iniciador del movimiento.

Luego surgió el Segundo Rayo de Amor-Sabiduría, como la fuerza cohesiva que sostiene la creación, la fuerza de atracción; y luego, el Tercer Rayo de Inteligencia Activa que pone el orden inteligente en toda lacreación, permitiendo que esta se manifieste. Es la Madre Divina que ofrece la matriz, la sustancia inteligente con la cual se crea todo el Universo.
En las Ciencias Esotéricas el Espíritu Santo y la Madre Divina significan lo mismo.

Los Rayos de Atributo son:
El Cuarto Rayo: Armonía, Belleza y Arte.
El Quinto Rayo: Ciencia, Inteligencia concreta, Sanación. El Sexto Rayo: Devoción e Idealismo.
El Séptimo Rayo: Orden Ceremonial y Magia.

El hombre tiene su manifestación en forma triple o trinidad: Espíritu, Alma y Cuerpo o personalidad.
Dentro del Espíritu Uno, Dios o nuestro Logos Solar, se observan los “puntos de luz” o “chispas divinas” denominadas “los espíritus de los hombres”. Esta Unidad se manifiesta en cualidades o tipos de energía que son los Rayos.
 

El conocimiento de los Siete Rayos nos señala que en ningún momento de nuestra encarnación estamos solos y que toda la Humanidad tiene un canon de cómo encontrar la Verdad, que tome conciencia y evolucione en el correcto camino del centro. Nos señala que tenemos que estar siempre dispuestos a producir cambios trascendentales a diario en nuestras vidas.

Es de nuestra responsabilidad llevar a la práctica este Conocimiento con nuestros semejantes y hermanos, comprender la razón que justifica su manera de ser, su conducta, sus reacciones, tratando de ayudarlos con amor, con buena voluntad y espíritu de servicio, tener serenidad frente a los errores que se comenten por ignorancia e incomprensión de las leyes divinas.
 

[La mayor parte de los primeros libros sobre los siete rayos (Helena Blavatsky, La Doctrina Secreta; Charles W. Leadbeater, La Ciencia de los Sacramentos; Ernest Wood, Los Siete Rayos; A. Bailey, Tratado de los Siete Rayos en 5 volúmenes; Geoffrey Hodson, Los Siete Temperamentos Humanos; Roberto Assagioli, Tipología de la Psicosíntesis; Michael Robbins Tapestry of the Gods; Robert Gerard, Comentarios a la obra de Robbins), aplican esta tipología a la psicología. Estos estudios muestran que cada elemento de la constitución humana posee un rayo predominante que puede variar de una persona a otra.]

Leadbeater, en uno de sus tratados demuestra que la corriente energética de la respiración se divide y carga los siete chakras principales del cuerpo etérico o vital. Cada uno de los chakras es gobernado por un Rayo, el cual atrae hacia el vórtice los devas correspondientes a dicha cualidad de rayo. Los tejidos de esa zona  se forman siguiendo la trama de la matriz etérica y, como consecuencia, responderán al Rayo que los ha determinado. Este es un hecho muy importante a tener en cuenta cuando se trata de devolver la salud a los tejidos enfermos a través del antiguo arte de la curación esotérica.
 

Los Rayos, entre otras posibilidades, nos brindan nuevos métodos de curación, nueva luz en el origen de las enfermedades y nos enseñan a mover las energías del alma.
La Psicología de los Rayos nos habla del Antakarana, la construcción del puente del arco  iris  entre  la  personalidad  y  el Alma.  Esta  ciencia está  dirigida  a  quienes buscamos las cualidades eternas del alma.

 

Los cuerpos que nosotros, las chispas, ocupamos uno después de otro en este gran proceso llamado reencarnación, poseen una naturaleza triple. Esta triple naturaleza comprende nuestro cuerpo físico denso, que todos podemos percibir con nuestros sentidos; más otros dos cuerpos más sutiles, el mental y el emocional.

La Chispa Divina penetra dentro de esta tríada que constituye nuestra personalidad; y del mismo modo que un prisma descompone la luz en siete colores, la Chispa Divina se refracta en Siete Rayos o cualidades divinas que dirigen la actividad de nuestros tres cuerpos. Estas cualidades de Rayo emergen desde el centro de nuestro ser y alcanzan el cuerpo físico a través de los chakras o centros de energía y de los sutiles canales llamados nadis.
 

Los Siete Rayos llegan a nosotros por dos caminos diferentes: por una parte emergen desde dentro, del núcleo de nuestro ser interior y, por otra, desde el exterior, a través del aura de nuestro Sistema Solar. De esta manera nuestros cuerpos o tríadas inferiores son como campos de batalla donde interactúan los Rayos provenientes de dentro y de fuera. Existe un constante cambio y mezcla de colores, lo cual se refleja en nuestra conciencia, nuestra salud y nuestro sitio en el Sendero. Nuestros Rayos cambian lentamente a través de muchas vidas. La finalidad de la encarnación en el mundo material es la de aprender a dominar las energías para enriquecer la Chispa Divina con las nuevas cualidades conquistadas.

 

Como decía al comienzo, cada uno de estos Rayos tiene un color, un Director o Chohan, un Elohim y un Arcángel.
Los que trabajamos para Delta (visibles e invisibles), hemos creado unas esencias arcangélicas que corresponden al regente de cada uno de los Siete Rayos. Al trabajar con estas esencias hemos observado que se incide más directamente en la problemática del paciente y que se potencian las cualidades de las esencias conocidas.
Las esencias angélicas poseen una frecuencia vibratoria que permite armonizar a la persona que las toma y, también producir cambios en su entorno.

Se administra una única esencia en cada fórmula floral o de gemas. Puede también prescribirse sola pero siempre en dilución de 7 gotas, para mantener la secuencia vibracional del siete.

Los Rayos se manifiestan a través de la personalidad como virtudes y vicios.

Cada discípulo de un Rayo tiene una serie de virtudes a desarrollar, una debilidad y unos vicios, así como virtudes especiales y eso es precisamente lo que las esencias de los Ángeles ayudan a paliar o a potenciar.


El Primer Rayo es el de Voluntad y Poder, es de color azul y Miguel es quien lo rige. Su principio es la voluntad y prefiere la libertad sobre cualquier otro bien del mundo. Es el primero de los tres rayos de independencia e intuición.

La nota predominante en el hombre de voluntad del Primer Rayo es el dominio de sí mismo. Se inclinará a acciones positivas con gran valor para afrontar la vida como una aventura, sin entregarse a la ociosidad ni a la indiferencia. El supremo ideal de este rayo es la independencia o vida interna, libre de las coacciones del ambiente. La persona de Primer Rayo sólo obedecerá si considera que la acción es correcta y decide hacerla. Estas personalidades pueden compararse a los estoicos de la Antigüedad.

Virtudes especiales: fortaleza, valor, constancia y veracidad; poder de gobernar, amplitud de criterio, capacidad para la toma de decisiones.

Los vicios son: orgullo, ambición, inflexibilidad, arrogancia, deseo de dominar a los demás, obstinación, ira, despotismo, osadía, astucia, violencia.

Virtudes a desarrollar: ternura, humildad, simpatía, tolerancia, paciencia.
 

El Segundo Rayo es Amor-Sabiduría, es de color dorado y Jofiel es quien lo rige. Su principio es la sabiduría capaz de poner una conciencia en perfecta vibración de simpatía con otra conciencia. Es el amor que anhela la absoluta unidad, que al igual que la absoluta libertad sólo es posible en Ánanda, que, como ya hemos dicho, es la unidad con el Ser Superior.
 

La característica sobresaliente  de la persona de Segundo Rayo es el amor capaz de percibir el estado de conciencia de los demás seres cosa que tiene en cuenta al relacionarse con ellos.

 

También es un rayo de iniciativa porque el amor es la energía del alma y todas sus actividades propenden al fomento de la unión con los demás. Las personas de Segundo Rayo saben que la fraternidad es mucho más que cooperación.
La esfera del sentimiento de unidad se va dilatando con la evolución y llega a ser el padre o la madre ideal, el hermano de todos los seres a los que ama.

Toda su actividad se encamina hacia el altruismo y el amor perfecto desvanece la codicia, el temor y todas las causas de antagonismo entre los hombres. El hombre de Segundo Rayo tendrá tacto y previsión.
La doctrina de la evolución ascendente cautiva a las personas de Segundo Rayo y les infunde una energía que hace que derramen su amor a raudales. La persona de Segundo Rayo acepta a todos en su nivel, tal como son y se esfuerza en estimularles para que adelanten. Las personas de Segundo Rayo acudirán para hacer el bien a donde sea necesario. Son los mejores maestros o instructores.
 

Virtudes  especiales:  calma,  fuerza,  paciencia  y  resistencia,  amor  a  la  verdad, lealtad, intuición, inteligencia clara y temperamento sereno.

Vicios del Rayo: Excesiva concentración en el estudio, frialdad, indiferencia hacia los demás, desprecio por las limitaciones mentales ajenas.

Virtudes a adquirir: amor, compasión, altruismo y energía.

El Tercer Rayo es el de la Mente Superior, es de color rosa y Chamuel es su regente. Su principio es la comprensión, que significa la actividad del poder del pensamiento. Su anhelo es comprender cabalmente el plan de las cosas y todo lo que está relacionado con los estados de conciencia. Es el filósofo que necesita entender y comprender y cree que de ello depende la felicidad.

Su poder especial consiste en el pensamiento, le gusta informarse bien antes de proceder,  es  precavido.  Tiene  gran amplitud  mental  y  puede  abrirse  paso  en diversas actividades. Es excelente para colaborar con personas del Primer y del Segundo Rayo.

El sabio de Tercer Rayo considera todas las cosas por un igual, porque tienen su valor y significado para quien sabe usarlas.
La persona de Tercer Rayo estima que las cosas denominadas adversas son así consideradas por existir prejuicios, cree que todo puede redundar en beneficio delhombre cuando se recibe como dado por la mano de Dios, el Dador de todas las cosas.
La cualidad del discernimiento capacita al filósofo para distinguir lo importante de lo superfluo en relación al asunto que le ocupa.
 

Virtudes especiales: amplio criterio respecto a todas las cuestiones abstractas, sinceridad de propósito, intelecto claro, capacidad de concentrarse en los estudios filosóficos, paciencia, cautela, no le preocupan las trivialidades ni quiere preocupar a otros.

Vicios del rayo: orgullo intelectual, aislamiento, inexactitud en los detalles, distracción, obstinación, egoísmo, crítica excesiva respecto a los demás.

Virtudes  a  adquirir:  simpatía,  tolerancia,  devoción,  exactitud,  energía,  sentido común.

Es el Rayo del pensador abstracto con imaginación muy desarrollada y capacidad para  captar  la  esencia  de  la  verdad  y su  idealismo será con  frecuencia  muy marcado.

El Cuarto Rayo es la Armonía a través del Conflicto, es de color blanco y Gabriel es su regente. Su mayor cualidad es la armonía.
La persona de Cuarto Rayo no puede separar el mundo interno del externo. Debe poner en práctica todo lo que concibe y necesita que la obra exprese una idea o un ideal.
El arte sería imitación de la naturaleza y el artista un vidente del pensamiento divino que satura el universo de belleza y maravillas.

El artista ve a Dios en todas las cosas y pone todas sus facultades al servicio de su obra. Por eso el artista genial colabora con Dios en toda la evolución del hombre. Para el alma de Cuarto Rayo no existe límite entre Dios y el hombre. Puede tener grandes disposiciones de ánimo que le inclinarán a los tres tipos de confianza en sí mismo –los tres primeros rayos- y, otras veces, a los tres tipos de devoción –los tres últimos rayos-, pero nunca se apartará de su posición equilibrada. Con la evolución llegará a la armonía constante y las grandes leyes del progreso interno y externo –el karma y el dharma-, se trasmutarán en una sola.    Las personas de Cuarto Rayo tienen entremezclados los atributos de la conciencia lo que proporciona a la mente la facultad denominada imaginación en la que se entremezclan la voluntad, el amor y el pensamiento.

 

Cuando es positiva, la imaginación es una potencia mágica que llena la vida humana.

Virtudes especiales: grandes afectos, simpatía, valor físico, generosidad, devoción, intelecto y percepción rápida.
Vicios  del  rayo:  egocentrismo,  preocupación,  inexactitud,  falta  de  valor  moral, fuertes pasiones, indolencia, extravagancia.
Virtudes a adquirir: serenidad, confianza, autocontrol, pureza, altruismo, exactitud, equilibrio mental y moral.

El hombre de Cuarto Rayo está en perpetua lucha lo que le permite una rápida evolución, pero puede convertirse en un héroe o en una nulidad. El hombre que pertenece a este rayo hará que renazca la esperanza perdida. Es el Rayo del color, del artista, también de la melodía.

El Quinto Rayo es el de la Mente Concreta, la Ciencia y la Investigación, es de color verde y Rafael es su regente.
Este y los dos siguientes tienen por característica la obediencia, son los rayos devocionales.

En el Quinto Rayo, la parte pensante del hombre se consagra en incuestionable servicio a la gran mente del mundo de las ideas, al universo de la ley y se coloca bajo la tutela de este mundo. Son los científicos que buscan la verdad, analizan y examinan todo rigurosamente.

El carácter devocional de la persona de Quinto Rayo se pone en evidencia a través de  su  adoración  incondicional  a  las  leyes de  la  Naturaleza  y  en  su  fe  en  la inmortalidad de la materia esencial. Advierte que la naturaleza obliga al hombre, por medio de la experiencia, a mejorar todo aquello que inventa o realiza.

Virtudes especiales: declaraciones estrictamente exactas, justicia (sin clemencia), perseverancia, sentido común, rectitud, independencia, intelecto agudo.

Vicios del rayo: crítica mordaz, estrechez mental, arrogancia, carácter rencoroso, carente de compasión, irreverente, lleno de prejuicios.

Virtudes a adquirir: reverencia, devoción, conmiseración, amor y amplitud mental.
 

El hombre que pertenece a este Rayo poseerá un intelecto agudo, gran exactitud en los detalles y hará incansables esfuerzos para llegar al origen de los detalles pequeños y comprobar todas las teorías. Por lo general, será excesivamente veraz, explicará en forma lúcida sus hechos aunque a veces sea pedante. Será ordenado, puntual y eficiente, no le agradará recibir favores ni halagos.

El Sexto Rayo es el de Devoción, es de color oro-rubí y Uriel es el regente.

En el hombre de Sexto Rayo prevalece el sentimiento. La fe mueve a la persona de Sexto Rayo a descubrir la bondad subyacente en el mundo para rendírsele en plena obediencia y devoción. Es el rayo de los místicos. El sendero del devoto es un medio eficaz para invalidar el dolor derivado en gran parte de la desordenada conducta e imaginación del hombre poco evolucionado.

El hombre de Sexto Rayo cree que el mundo es la morada de la Bondad de Dios y que alentados los sentimientos del corazón la irán descubriendo paulatinamente de modo que cuando el hombre confíe en Dios y no le tema quedará incalculablemente recompensada su fe en el mundo material. Un ejemplo es san Francisco.

Virtudes  especiales:  devoción,  concentración  mental,  amor,  ternura,  intuición, lealtad, reverencia.

Vicios del Rayo: Amor egoísta y celoso, depende demasiado de los demás, parcialidad,    autoengaño,    sectarismo,    superstición,   prejuicios,    conclusiones demasiado rápidas, arranques de ira.

Virtudes  a  adquirir:  fortaleza,  autosacrificio,  pureza,  veracidad,  tolerancia, serenidad, equilibrio, sentido común.
 

El hombre que pertenece a este Rayo tiene impulsos religiosos y un intenso sentimiento personal. El mejor individuo de este rayo es el santo, el peor el intolerante y el fanático. Todas las guerras religiosas o cruzadas han sido originadas por el fanatismo de sexto rayo.

El Séptimo Rayo es el de Orden Ceremonial o Magia, es de color violeta y su regente es Zadquiel.
Así como el científico ve el pensamiento divino en todas las cosas y el devoto adora al amante corazón del mundo, el artista responde a la mano hábil de la naturaleza, cuya belleza adora sin reservas.

Este es el rayo de la forma que establece el poder. Hace surgir el trabajo que deben realizar sus hermanos (los otros seis ratos) y es la puerta de entrada para poder modificar cualquier cosa. Es la Magia. Es un rayo de responsabilidad que ayuda a salir de la rutina, de la inercia.

El  ceremonial  es,  también,  otra  de  las  características  más  importantes  de  la actividad de este rayo y se suele definir como la magia del Rayo practicada por el hombre.   Quien   viva   en   compañía   de   un   hombre   de   elevados   y   santos pensamientos, será enaltecido por las ondas y las formas mentales del pensador, en la medida que responda a ellas. Por esto muchos discípulos comprenden las verdades cuando están en presencia del Maestro.
 

Virtudes especiales: fortaleza, perseverancia, valor, cortesía, detallismo, confianza en sí mismo.

Vicios del Rayo: formulismo, intolerancia, orgullo, estrechez mental, criterio superficial, excesivo engreimiento.

Virtudes  a  adquirir:  Comprensión  de  la  unidad,  amplitud  mental,  tolerancia, humildad, benevolencia, amor.

El hombre de Séptimo Rayo será frecuentemente sectario; se deleitará con los ceremoniales,   los   grandes   espectáculos,   los   desfiles,   el estudio   del   árbol genealógico. El individuo indeseable que pertenece a este Rayo es supersticioso; se preocupará por las premoniciones, los sueños, las prácticas ocultistas y los fenómenos espirituales. El individuo deseable tiene la absoluta intención de hacer lo correcto en el momento oportuno, de ahí su gran éxito social.

Alice Bailey nos dice también que cada Rayo encuentra su punto principal de contacto a través de uno de los centros que se hallan en el cuerpo etérico y señala una correspondencia entre los Rayos y los chakras que es otro modo de enfocar la ayuda y la sanación mediante las esencias angélicas.
 

En este sentido y para el hombre común (ya que existen otras correspondiencias para los discípulos y para los iniciados):

El chakra 7 se corresponde con el Rayo I, Voluntad-Poder, el color azul, la glándula
pineal y el arcángel Miguel.
El chakra 6 se corresponde con el Rayo V, Ciencia y Conocimiento concreto, el color verde, la glándula pituitaria y el arcángel Rafael.
El chakra 5 se corresponde con el Rayo III, Inteligencia Activa, el color rosa,   la
glándula tiroide y el arcángel Chamuel.
El chakra 4 se corresponde con el Rayo II, Amor-Sabiduría, el color dorado, la glándula timo y el arcángel Jofiel.
El chakra 3 se corresponde con el Rayo VI, Devoción e Idealismo, el color oro-rubí,
la glándula pancreática y el arcángel Uriel.
El chakra 2 se corresponde con el Rayo VII, Magia ceremonial, el color violeta,  las suprarrenales y el arcángel Zadquiel.
El chakra 1 se corresponde con el Rayo IV, Armonía a través del conflicto, es de
color blanco, a él pertenecen las gónadas y lo rige el arcángel Gabriel.
 

De esta forma, si desconocemos cuál es el Rayo de nuestra personalidad, el conocimiento de estas equivalencias nos puede ser útil para tratar de mejorar algún padecimiento orgánico por una vía indirecta, es decir, intentar resolver el problema que afecta a una de nuestras glándulas mediante la ingesta de la esencia angélica que corresponda al chakra afectado.

Por ejemplo, si tengo un problema que me afecta al páncreas, tomaré la esencia de Uriel que es el regente del Rayo VI.
Con esto tratamos de dar únicamente un apunte.

Para terminar me gustaría que recordemos que estamos viviendo una etapa planetaria en la que la Luz se está revelando, ahí reside la clave de la Era de Acuario, la Era de la Luz, de la iluminación, de la revelación.   Los esotéricos del mundo comprenden lo que estamos viviendo y saben que en sus manos está entrenar a la humanidad para que los hombres utilicen la verdadera visión y aprendan a utilizar el “ojo”; me estoy refiriendo al tercer ojo, naturalmente.
 

A quienes tratamos de caminar por el Sendero y, en ocasiones, nos dejamos llevar por la intuición, “se nos ocurren” (por decirlo de alguna manera) cosas que rebasan el plano de la lógica entendida como tal. Para los que trabajamos en Delta es una gran satisfacción poner en manos de quien lo desee algunas de esas intuiciones, con la única intención de que, como nos ocurre a nosotros, os puedan ser útiles para  el Camino  y  a  unos  y  a  otros  nos  lleven  a  la  plena iluminación  de  la Conciencia.

VOLVER A CONFERENCIAS

 

 

 

 

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
© Maria José Mas Marqués 2015